domingo, 15 de junio de 2008

¿Qué fue de aquel Mario Saralegui?

Viviendo en España desde hace años, uno pierde la imagen de alguien, la "fotografía mental" de la persona. Es cierto que cuando vuelves a Uruguay luego de un par de años vuelves a ver lo mismo de siempre como si no existiese el paso del tiempo. Chichita y Cacho de la Cruz están igualitos, seguramente hasta el día que se mueran y sepamos que tenían 180 años mínimo. Tabaré Vázquez sigue con el mismo quincho en la cabeza, Mujica sigue sin bañarse, mi querido amigo Omar Gutierrez supongo que seguirá narigón (sé que estuvo enfermo pero no supe más nada de él ¡arriba Omar!, la gente de "a pie" no sabe lo grande que sos) y un sin fin de etcéteras.
Sin embargo, hay una persona que ha cambiado. Que no es aquel tímido niño / jovencito de Peñarol. Aquel rubito que parecía no matar una mosca hasta que salía al campo y perseguía a todo aquel que no estuviese vestido de amarillo y negro. Creo - estoy seguro - que hasta algún cuervo habrá recibido un "recuerdo" de Mario.

Pero es que Mario (Saralegui, claro) siempre fue "mucho Mario". Y así como jugador siguió los pasos (y las enseñanzas) de Acosta, Silva y otros profesores, Mario desapareció de mi vista durante años. Y hoy, con Peñarol campeón del clausura y sabiendo que tomó las riendas del equipo en la quinta fecha y más abajo que el infierno, logró ganar 12 de los 11 partidos que dirigió. Y ahí me volvió la imagen de aquel rubito. ¿Ese niño puede haber logrado este milagro? Busco una foto para el blog y me encuentro un cuarentón con cara de decidido. Eso que dan los años, la sabiduría, el pundonor, el orgullo de ser peñarolense, el hincha - técnico, el capitán del equipo desde el banquillo. En una palabra, el técnico perfecto. O al menos, perfecto para Peñarol o para la Selección Uruguaya.
¡Gracias Mario! Has pasado a la historia no solo como jugador sino también como persona (que es mucho más importante)

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